Si tres cosas caracterizan a las Navidades son la familia, los regalos y las comidas potentes. Para la mayoría, los excesos son casi imposibles de evitar durante los últimos días de diciembre y los primeros de enero. Sin embargo, disfrutar de los banquetes no tiene por qué ser sinónimo de acabar con dolor de estómago.
Aquí tienes una guía de consejos prácticos para lograr que tus digestiones sean mucho más ligeras estas fiestas:
Estrategias inteligentes en la mesa
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Alterna el alcohol con agua: Entre las copas de vino, cerveza o cava, acuérdate de beber agua o algún refresco. Mantenerse hidratado es una regla de oro para la digestión y te ayudará a que el alcohol no te pase factura al día siguiente.
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Frena con los aperitivos: Sabemos que es difícil resistirse, pero intenta guardar hambre para los platos principales, que son los que aportan más nutrientes. Los aperitivos suelen ser alimentos muy simples que añaden un extra de grasas innecesarias antes de empezar el menú real.
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Elige la opción más saludable: Siempre que tengas la oportunidad de escoger, opta por los platos que tengan una mayor presencia de verduras y evita los excesos de salsas pesadas.
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Fruta de postre: El clásico mantra de «comer fruta para hacer bajar la comida» es totalmente real. Te aportará un toque de frescor delicioso tras el atracón y sus enzimas mejorarán notablemente la digestión.
Tus hábitos entre celebración y celebración
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No te saltes comidas: Puede parecer una buena idea para «compensar», pero saltarse comidas después de un atracón navideño desregulariza por completo tu sistema digestivo. Lo ideal es mantener el ritmo comiendo algo muy ligero, como una ensalada o una pieza de fruta.
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Dale un respiro a las sobras: Aunque en la nevera queden restos deliciosos de las comidas especiales, intenta no comer lo mismo durante los días intermedios de las fiestas y vuelve a tus platos habituales.
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No hagas dieta antes ni durante las fiestas: Restringirte en los días previos solo provocará un efecto rebote. Tu apetito y tu ansiedad aumentarán, por lo que acabarás comiendo el doble. Come normal y deja los planes de adelgazamiento para después de Reyes.
🛑 Escucha a tu cuerpo: Parece una obviedad, pero a menudo nos olvidamos de ello durante las Navidades: para de comer en cuanto te notes lleno, no fuerces la máquina. Si sabes de antemano qué platos se van a servir, regula las cantidades desde el principio para poder disfrutar de lo que más te gusta sin acabar empachado.
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